¿Cuál es la mejor manera de que la gente huya de tus webinars, que el engagement de tus vídeos sea poco (o nulo) y que tus videoconferencias acaben en un momento?
Venga, esta te la sabes…
¡Un mal audio!
Hace unos días me conecté a un webinar/videoconferencia, llamadlo cómo queráis, en que un experto iba a hablar de un tema que me interesaba. Inicialmente habló la host del evento, presentó al ponente y seguidamente este empezó a hablar… el audio era muy malo.
Al poco tiempo el chat se llenó de mensajes diciendo que no se entendía al ponente. La host interrumpió al experto para decirselo. Este hizo algo, preguntó si se le oía mejor y un par de almas caritativas le dijeron que si mientras yo incrédula desde mi casa pensaba que era la misma *****.
Tres frases más tarde, el chat volvía a estar lleno de mensajes diciendo que no se entendía bien la charla.
Volvimos a perder tiempo con el temita… El ponente acabó con el cable de los auriculares enrollado en una oreja para que el micrófono estuviera más cerca de la boca, lo que mejoró un poco el audio, lo suficiente como para que pudiéramos distinguir lo que decía y seguimos.
Al acabar la charla, mi cabeza estaba como un bombo por el esfuerzo que uno tiene que hacer cuando no se distinguen bien las palabras que escucha y estoy segura de que no fui la única.
El tema me suscitó muchas preguntas; ¿en febrero de 2023 todavía queda gente que no ha hecho videoconferencias? ¿Cómo si no se explica que una persona no sepa que necesita que se le oiga bien?
Si vas a dar una charla ¿usas un equipo que nunca has usado antes y sin probarlo?
Todo esto para pediros: ¡Cuidad el audio por favor!
Si necesitas consejos para cómo adecuar tu sala para que el micro capte bien tu voz, te recomiendo este artículo de Roman.
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