Ayer me di el primer atracón agridulce de ISE de este año. Esta mañana me quedo en la oficina para coger fuerzas para volver más tarde.
Desde la primera edición del 2004, solo me he perdido la edición del 2018 por mi vuelta al atlántico en velero. Dos de esas ediciones exponiendo. No me he perdido ni la edición de febrero de 2020 cuando ya se empezaba a hablar de COVID, ni la de 2021, con mascarilla y test COVID en la entrada.
Este año tengo una sensación agridulce, me gustan mucho los audiovisuales, las pantallas, la iluminación…, he visto un par de ideas sorprendentes, me alucina que seamos capaces de mover tantas señalas a tales resoluciones.
Pero veo un uso energético tremendo, desde la feria en si a lo que se expone. Si, cada vez son equipos más eficientes, pero colocamos más pantallas, más reproductores, más transmisores y receptores… y los utilizamos para hacer cosas más grandes y espectaculares con lo cual gastamos más energía.
Con tanto equipo funcionando y tanta gente juntos, es probable que, en lugar de poner calefacción, tuvieran que refrigerar el recinto ferial.
¿No es ilógico que exijan bajar la temperatura de un centro comercial a 19º y no tenga problemas en instalar una pantalla exterior de LEDs de 6 metros de base por 3 de alto con un consumo de 13.875 W?
¿Pantallas que dan a la calle sin mecanismos de control de brillo diurno/nocturno y que de noche deslumbren a los viandantes?
¿Qué tengamos que cambiar el coche por poco eficiente y se pueda seguir teniendo una pantalla de hace 15 años que consuma casi el doble que una actual?
Pero no todo son lucecitas y derroche. Los audiovisuales también pueden usarse para el bien y eso es lo hago. Un buen set de rodaje puede usarse para grabar vídeos y hacer retransmisiones que tienen el potencial de ser vistos en todo el mundo.
Un buen curso grabado en vídeo puede llegar a mucha gente permitiendo bajar los costes para el alumno y permitiéndole hacerlo desde casa en el momento que más le convenga. Al aumentar su audiencia, el creador del curso aumenta sus ingresos.
También permite tener reuniones online espectaculares donde un fabricante puede mostrar sus productos a clientes en otras localidades permitiendo reducir desplazamientos (y tener que invitar al cliente a comer). El mismo día puede tener mucha más reuniones de venta que si fueran presenciales.